28 sept. 2013

Patrones insólitos (II): un cono de tráfico

Cuando alguien se decide a tejer algo y a vender el patrón, es de suponer que piensa que es algo que los demás pueden necesitar y que pagarían por ello. Para ser sincera, aunque me encantan los amigurumis y me río mucho con los diseños escatológicos, ¿quién puede querer un cono de tráfico?:


Hay muchos patrones de coches, ambulancias y aviones, así que tal vez pueda ser útil para montar un Scalextrix de ganchillo...

21 sept. 2013

Patrones insólitos (I): la reproducción

Tengo configurado el buscador de patrones de Ravelry para que me busque diseños de ganchillo y todas las noches entro y pincho en View all recently added patterns by category... para ver qué ha inventado la gente. Y es así como encuentro cosas como una placenta de ganchillo.
O este útero:

Por cosas como éstas he llegado a la conclusión de que si no puede hacerse en ganchillo, es que no existe.

18 sept. 2013

Caballito. O burro, no lo tengo muy claro

Si sois tan amables, pinchad en este enlace, que os llevará al patrón de un hermoso caballito de crochet. Mirad las fotos que lo ilustran y confesad que es imposible resistirse, que queréis uno y que lo queréis ya, con sus ojitos azules y sus crines rizadas...

¿Ya lo habéis visto? Pues ahora, el horror:


¿Qué tipo de holocausto nuclear ha propiciado la mutación del diseño adorable de Fany Crochet en esta cosa? Un cúmulo de despropósitos por mi parte: el primero y más obvio, es que no me gustan los ojos de seguridad porque hay que colocarlos antes de cerrar la pieza y en algunos patrones no se especifica en qué vuelta van, así que ni siquiera he llegado a comprarlos y mi versión de este patrón tiene por tanto ojos de ganchillo. Hice un anillo mágico de seis puntos y en la segunda vuelta un aumento en cada punto (doce puntos en total) y allá que quedaron esos ojos negros, ciegos, que dan susto.

En segundo lugar, las orejas. Se me ocurrió que los caballos no tiene orejas redonditas, sino estilizadas, así que se me ocurrió tejerlas del siguiente modo:

Orejas (x2)
Vuelta 1: anillo mágico de 6 puntos (6).
Vuelta 2: un aumento, un punto. Repetir hasta acabar la vuelta (9).
Vuelta 3: un aumento, dos puntos. Repetir hasta acabar la vuelta (12).
Vuelta 4: un aumento, un punto. Repetir hasta acabar la vuelta (18).
Vueltas 5-7: un punto bajo sobre cada punto bajo de la vuelta anterior (18).
Vuelta 8: una disminución, un punto bajo. Repetir hasta acabar la vuelta (12).
Vuelta 9: un punto sobre cada punto de la vuelta anterior (12).
El resultado fueron unas orejas alargadas y, como yo aprieto mucho el punto, bien tiesas.

Por último, ¡mi versión del caballo es calva! Quería regalarle el amigurumi a una amiga que vive en Barcelona y a quien iba a ver al día siguiente en una visita relámpago, así que no tuve tiempo de tejerle las crines ni de ponerle cola.

Otra adición mía fueron los adornos en el bocado, donde se unen la riendas, (un anillo mágico de seis puntos y un aumento sobre cada punto en la segunda vuelta, igual que los ojos) y la silla de montar. Para la silla de montar utilicé este diagrama, que sirve para hacer la base de un bolso de la web Lanasyovillos. La diferencia es que yo utilicé punto doble (o punto alto, o vareta) y sólo hice tres vueltas. La cincha no es más que una tira de punto alto que rodea la barriga del caballo.

A pesar de todo, mi amiga me mandó fotos de su hijo jugando con este monstruito y sólo por eso ya no parece tan feo.

17 sept. 2013

Comprando artesanía

Desde que empecé a hacer ganchillo, hace poco más de un año, he ido conociendo a gente que intenta rentabilizar su pasión por las lanas vendiendo sus diseños y sus prendas (Abejitas; Desmadejada, quien organizó un Mistery CAL que yo aún no he terminado pero que nos trajo a todas de cabeza mientras se iban desvelando unas pistas que no imaginábamos cómo encajarían; o Tejelandia). De hecho, apenas había acabado mi primer amigurumi cuando asistí a Emérita Ludica, en Mérida (mi gran pena es que este año no podré asistir) y me puse a charlar con una mujer que vendía bolsos de trapillo y cositas de fieltro: durante una hora, yo le enseñé las fotos de mis muñequitos y ella me estuvo contando sus aventuras para descifrar patrones en otros idiomas y lo que costaba cuadrar el material y las horas de trabajo para poder vender sus productos a un precio que tampoco pudiera parecer excesivo al comprador pero que compensase la inversión, sobre todo, de tiempo. Como yo soy una tejedora muy lenta y además odio unir las piezas de los amigurumi una vez que los he terminado, dudo mucho que jamás me decida a vender nada de lo que haga, pero sí que soy un poco más consciente de lo que hay detrás de la mercancía en los mercadillos artesanales a los que asisto.

¿Que a qué viene este rollo? A que este domingo estuve en el Zoco del Parque de María Luisa, me paré a admirar el trabajo de Lamaricosi y me compré este maravilloso marcapáginas por seis euros:


Nos paramos a mirar lo que tenía en exposición y estábamos comentando que era meritorio que todo estuviera cosido, porque en otros muchos sitios esa clase de artesanía con fieltro está pegada y te lo venden a precios muy similiares, cuando ni de cerca tiene el mismo trabajo dar puntadas que extender pegamento. La chica nos oyó y empezó a contarnos que, como el fieltro es lavable, prefería asegurar las piezas cosiéndolas, no fuera que se pudiera perder alguna al despegarse en la lavadora. Y como a mí me gusta el trabajo bien hecho y el diseño del marcapáginas me ha encantado, pues aquí os dejo constancia, porque la buena publicidad siempre viene para el negocio.

16 sept. 2013

Mi primer CAL: chal Eva

El resultado de reunirse todos los miércoles con otras tejedoras es que se amplían los horizontes: vas viendo los patrones que tejen las demás, aprendes nuevos puntos... y te metes en embolados que no sospechabas. Vivía sin saber qué era un CAL (acrónimo de Crochet Along) y de repente me vi involucrada en seis o siete a la vez, con millones de cosas empezadas y ninguna terminada.

Para quien no lo sepa (como no lo sabía yo hace seis meses), un CAL es un proyecto de ganchillo que se escoge para que todo el grupo lo teja a la vez. Es una buena forma de resolver cualquier duda que surja con el patrón y comprobar la versatilidad del diseño, porque el resultado varía mucho según el tipo de fibra y el color que elija cada una.

El primer CAL que he conseguido terminar ha sido uno organizado por La Maison Bisoux en su grupo de Ravelry. El patrón elegido era el chal Eva de Milobo, cuyo patrón en castellano encontraréis aquí, en pdf. El patrón es muy claro y está ilustrado con fotos, pero las chicas de la Maison se curraron el gráfico del chal para aquellas que prefieran seguir un diagrama en lugar de leer.

Yo tenía un ovillo de algodón de color morado que compré en los chinos cuando empecé a tejer, del número 5. No me daba para un chal completo y no encontraba hilo del mismo grosor con ese color, así que opté por hacerlo en distintos tonos. Usé la aguja del cuatro y el resultado fue el siguiente:


A mi madre le gustó el chal, así que volví al chino a comprar más algodón del 5. La cuestión es que dos de los ovillos eran de tintadas diferentes y se nota tanto el cambio de color que parece que el chal tiene cuatro franjas, cuando debieran de ser tres. Éste es el resultado:


A diferencia del Tranquility, este chal no es triangular, sino que es medio octógono, de modo que el borde superior no queda recto, sino que forma un ángulo que facilita mucho el cubrirse los hombros con él. Además, con el mismo ancho (de mano a mano con los brazos extendidos), cubre mucho más que un chal triangular: me tapa hasta por debajo del codo. Ha sido un proyecto muy, muy fácil, porque tan sólo hay punto alto y cadenetas, sin que sea precisa mucha álgebra para contar los puntos, y que además crecía con mucha rapidez. ¡Tanto me gustó que ya véis, tejí dos!

15 sept. 2013

Chal Tranquility

Todos los miércoles, desde hace un año, me reúno a las seis de la tarde en el bar Los Alcázares, junto a Las Setas de la Encarnación, con las No8das, un grupo de tejedoras muy acogedor. Yo empecé tejiendo amigurumi, pero al ver las prendas que salen de las agujas de las demás no pude evitar que me picase el gusanillo... Una tarde que la tablet en la que miraba mi patrón se quedó sin batería, Charo me pasó el patrón del Tranquility. Se trata de un patrón gratuito de la web de lanas Drops que podéis encontrar en castellano, con su correspondiente diagrama, aquí. En aquel momento yo apretaba demasiado el punto, no quería embarcarme en algo que me requiriese mucho tiempo y abandoné el Tranquility a las tres vueltas, pero se me quedó esa espinita clavada.

Y he aquí que pasa el tiempo, llega el verano, llevo ya un año haciendo ganchillo y me encuentro con dos madejas de un verde feo y desvaído de algodón del número 8 con las que no sé qué hacer. Este chal tiene un diseño que se presta muy bien a un hilo fino, así que cogí una aguja del número 2...

Si os fijáis en la foto en la que se ve el diseño de cerca, veréis que se nota bastante que los ovillos eran de distinta tintada. No le he tejido la blonda final porque no voy a usar esta prenda como chal, sino que la quiero para enrollármela en el cuello, así que no me pareció necesario adornarla más. Lo cierto es que es un triángulo muy alargado, así que aunque su ancho abarca mis brazos extendidos (lo cual me han comentado que es la medida idónea para un chal), al echármelo sobre los hombres ni siquiera me llega al codo; sumemos a eso que el hilo era tan fino que ya tardaba una hora completa en cada vuelta y comprenderéis que no le hiciera el calado final y optase por darlo por terminado tal cual lo véis... A pesar de todo, estoy muy contenta con el resultado.

14 sept. 2013

Knit the Bridge, tejamos el Puente de Triana

Hace unos días, leía en la página de Facebook de Crochetbox3000 acerca de la iniciativa Knit the Bridge: en este enlace podéis leer cómo toda la ciudad de Pittsburgh se movilizó para cubrir el puente Andy Warhol de piezas tejidas con cualquier técnica. Según el artículo, se usaron fibras acrílicas, que absorben menos agua que las naturales, pero aún así se protegieron las piezas con plástico transparente para evitar desastres si se producía alguna tormenta de verano. Terminada la exposición en el puente, las mantas que lo han cubierto se han lavado y donado a refugios locales.

No ha transcurrido mucho tiempo entre que ha saltado esta noticia a los medios y se ha convocado la siguiente acción de Urban Knitting en Sevilla: la cuarta convocatoria de Tejiendo la Ciudad tendrá como escenario el Puente de Triana. Será el domingo 20 de octubre, a las diez de la mañana, y en esta ocasión no hay medidas sugeridas, el objetivo es tan sólo cubrir la mayor superficie posible.

De todas las convocatorias que han tenido lugar en Sevilla hasta ahora sólo he asistido a la tercera, y confieso que no fue una experiencia demasiado gratificante. Disfruto mucho más de las quedadas tejeriles los miércoles en Las Setas con las No8das, pero como seguro que alguna se apunta y acude al Puente de Triana, supongo que terminaré por sumarme...