15 sept. 2013

Chal Tranquility

Todos los miércoles, desde hace un año, me reúno a las seis de la tarde en el bar Los Alcázares, junto a Las Setas de la Encarnación, con las No8das, un grupo de tejedoras muy acogedor. Yo empecé tejiendo amigurumi, pero al ver las prendas que salen de las agujas de las demás no pude evitar que me picase el gusanillo... Una tarde que la tablet en la que miraba mi patrón se quedó sin batería, Charo me pasó el patrón del Tranquility. Se trata de un patrón gratuito de la web de lanas Drops que podéis encontrar en castellano, con su correspondiente diagrama, aquí. En aquel momento yo apretaba demasiado el punto, no quería embarcarme en algo que me requiriese mucho tiempo y abandoné el Tranquility a las tres vueltas, pero se me quedó esa espinita clavada.

Y he aquí que pasa el tiempo, llega el verano, llevo ya un año haciendo ganchillo y me encuentro con dos madejas de un verde feo y desvaído de algodón del número 8 con las que no sé qué hacer. Este chal tiene un diseño que se presta muy bien a un hilo fino, así que cogí una aguja del número 2...

Si os fijáis en la foto en la que se ve el diseño de cerca, veréis que se nota bastante que los ovillos eran de distinta tintada. No le he tejido la blonda final porque no voy a usar esta prenda como chal, sino que la quiero para enrollármela en el cuello, así que no me pareció necesario adornarla más. Lo cierto es que es un triángulo muy alargado, así que aunque su ancho abarca mis brazos extendidos (lo cual me han comentado que es la medida idónea para un chal), al echármelo sobre los hombres ni siquiera me llega al codo; sumemos a eso que el hilo era tan fino que ya tardaba una hora completa en cada vuelta y comprenderéis que no le hiciera el calado final y optase por darlo por terminado tal cual lo véis... A pesar de todo, estoy muy contenta con el resultado.

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